Aprender de los fracasos comerciales: 3 pasos para ganar cuando pierdas.

Ser un emprendedor significa correr riesgos. Y los riesgos a veces terminan en fracasos. De modo que los emprendedores que triunfan están familiarizados con el fracaso y probablemente lo hayan experimentado varias veces en su camino al éxito. En efecto, mucho atribuyen su éxito a las lecciones aprendidas de sus fracasos comerciales. Esas lecciones le dan valor al fracaso.

Y el fracaso también puede ser útil por otros motivos, si fracasas de la manera adecuada. ¿Cómo se hace eso? Al aprender todo lo que puedas de ese fracaso. Haciendo que valga la pena. Así que aquí te mostramos nuestra estrategia de tres pasos para aprender de un fracaso comercial:

Levántate. Sacúdete el polvo. Vuelve a intentarlo.

En serio. Esta es una buena metáfora para abordar un fracaso de una manera que le saque el mayor provecho posible. Empecemos por el primer paso.

Paso 1: Levántate.

Has tenido un fracaso comercial y sigues aquí. Sobreviviste. El mundo no se acabó. Y no solo esta experiencia no acabó contigo, sino que va a darte rasgos de carácter que podrás usar en el futuro.

Rasgos como valentía. Porque después de lo que pasaste, ¿a qué podrías temerle? Lo que intentaste hacer era intimidante porque existía el riesgo de fracasar, pero lo hiciste de todos modos. Está bien, no lo lograste. Pero trataste. Y, después de fracasar, todavía estás de pie. Y el próximo riesgo comercial que enfrentes será probablemente más intimidante, debido a lo que acabas de sufrir.

Otro rasgo de carácter que el fracaso puede ayudarte a desarrollar es la fortaleza. Pensemos en cómo la acción de empujar o levantar un gran peso puede ayudarte a aumentar tu fuerza física. Del mismo modo, un fracaso comercial es una pesada carga que se debe soportar y, habiéndolo hecho, tu fortaleza interna puede aumentar y hacerte más poderoso.

Un tercer rasgo que puedes desarrollar a partir de un fracaso es la perseverancia. No dejar que un fracaso te impida volver a intentarlo, y hacerlo con mayor ahínco, es la verdadera esencia de la perseverancia. 

Pero es importante recordar: para que un fracaso te ayude a fortalecer tu carácter, debes hacerte cargo del fracaso.  Es un requisito. Y también es necesario para poder ir al siguiente paso:

Paso 2: Sacúdete el polvo.

Asegúrate de tomarte suficiente tiempo para este paso. Lo que debes hacer es reflexionar, no necesariamente lamer tus heridas, sino considerar honestamente qué sucedió, por qué sucedió y qué significa. Sin este paso, aprender de un fracaso comercial es imposible, de modo que tómate tu tiempo para analizar lo que pasó y lo que puede significar para ti. 

Evalúa tu situación con tanta objetividad como sea posible. ¿Qué perdiste? ¿Y qué tienes todavía? Podrías sorprenderte.

Hay tres cosas que deberías tratar de identificar: La primera cosa es las razones del fracaso. Intenta identificar especialmente los factores causales que estén bajo tu control: cosas que realmente podrías cambiar la próxima vez si quisieras. Además, concéntrate en acciones en lugar de en estados. Por ejemplo, "no empecé a trabajar en esto con suficiente antelación en la temporada" en lugar de "estaba demasiado ocupado".

La segunda cosa que deberías buscar es señales de alerta. En retrospectiva, ¿puedes mirar atrás e identificar las señales de alerta a las que deberías estar atento la próxima vez?

La tercera cosa a identificar son puntos de referencia. ¿Hay algún aspecto del fracaso que podría estar indicando algo importante acerca del futuro? Quizás enfocarte en un segmento de mercado diferente o elegir otro momento del año para el proyecto, por ejemplo.

Una vez que hayas dedicado tiempo a organizar estas reflexiones y que comiences a comprender las lecciones de tu fracaso comercial, estarás listo para el siguiente paso.

Paso 3: Vuelve a intentarlo.

¿Recuerdas esos rasgos de carácter que estuviste desarrollando en el paso 1? Dijimos que serían útiles luego. Bueno, ahora es momento de usarlos.

Reúne toda tu valentía, tu fortaleza y tu perseverancia para volver a intentarlo, comenzar un nuevo proyecto o tomar un nuevo riesgo. Haz un nuevo plan y ponlo en práctica.

Lo importante es no hacer las cosas de la misma manera que antes. ¿Recuerdas esos datos que recabaste en el paso 2? Ahora los usaras para crear tu estrategia, cambiando las variables que contribuyeron al fracaso la última vez, estando atento a las señales de alerta que ahora puedes ver con mayor claridad y reconociendo esos puntos de referencia que marcan un nuevo camino hacia adelante.

Eres un emprendedor. Eso significa que has hecho cosas a las que la mayoría de la gente no se atrevería. Significa que tomaste más riesgos que la mayoría de las personas. Probablemente también quiere decir que fracasaste más veces, y más estrepitosamente, que la mayoría de las personas.

No eres como la mayoría de las personas.

Se necesita un conjunto especial de recursos propios para hacer lo que tú haces. Además de valentía, fortaleza y tenacidad, también cuentas con un feroz optimismo que te permite desarrollar iniciativas comerciales con una pasión inagotable, una y otra vez.

Y también tienes la capacidad de ver una oportunidad y aprovecharla sin dejarla escapar. Esas oportunidades incluyen todos los fracasos comerciales que puedes sufrir mientras recorres el reluciente camino al éxito. No las desperdicies. Siempre levántate, sacúdete el polvo y vuelve a intentarlo.

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