Dicen que la comida es amor, y para quienes compartieron recetas para este libro de cocina —un ejemplo de la rica diversidad de la cultura latina de los empleados de T-Mobile—, no hay manera más auténtica de demostrar afecto por su herencia hispana que a través de los platillos con los que fueron criados.
“Lo bello de nuestra cultura hispana”, comenta Jeanette Rodríguez, gerente de tienda en Orange County, California, “es que el enfoque está en asegurarse de que hayas comido”.
Y cuando el año pasado miembros del Grupo de consumidores (anteriormente, Grupo de mercados de consumo) decidieron que sería divertido recopilar un libro de recetas para celebrar el Mes de la Herencia Hispana, los empleados a lo largo del país se aseguraron de incluir suficientes recetas para que todos pudieran repetir la porción.
“Sinceramente, nos impresionó el nivel de interés y participación”, dice Melinda Carter, gerente de programación sénior radicada en Overland Park, Kansas. “Pensamos que si lográbamos juntar entre veinte y veinticinco recetas e historias buenas sin que se repitieran, estábamos hechos. Pero nos seguían llegando recetas, historias y fotografías increíbles. No solo recibimos respuesta de todos los rincones del país, sino que las recetas provenían de empleados en todo tipo de puestos de trabajo y de los distintos canales de distribución y ventas”.
Con más de 100,000 miembros, el Grupo de consumidores de T-Mobile abarca todos los equipos de estrategias de consumidores, mercadeo y operaciones junto con los equipos de representantes de ventas a lo largo del país en más de 18,000 puntos de distribución, incluidas las tiendas, tanto para T-Mobile como para Metro by T-Mobile. T-Mobile recientemente publicó su Informe de responsabilidad corporativa, con cifras que hablan de la fuerza laboral diversa de la compañía: el 60.1 por ciento de sus empleados se identifican como personas de color, y un 27.6 personas se identifican específicamente como de origen hispano.
Cuando resultó claro que los empleados querían celebrar el mes juntos a través de un libro de cocina, los organizadores decidieron echar la casa por la ventana, y Jon Freier, vicepresidente ejecutivo de Mercados de Consumo, aprobó el financiamiento para hacerlo realidad. Llevó meses elegir entre todas las recetas compartidas, hasta que quedaron cincuenta recetas que abarcaban lo más posible la amplitud el mundo latino. Fue entonces cuando concibieron algo no solo para compartir maravillosos manjares para cocinar, sino que diera al lector un recorrido por la cultura latinx en todo el mundo, acompañado de historias profundamente personales detrás de cada exquisito platillo.
En las primeras páginas se incluye un mapa regional que sirve de punto de partida para la excursión de aprendizaje culinario. El recorrido arranca en México, luego sigue por Centro y Suramérica, y por último navega el Caribe hacia Cuba, Puerto Rico, la República Dominicana hasta cruzar el Atlántico y llegar a España. A su paso va retratando comidas típicas, sabores e ingredientes que son importantes o los que más abundan en cada región.
Se les regaló una copia impresa del libro de cocina a todos los empleados que compartieron una receta, y también se divulgó un archivo digital para que otros empleados también pudieran probar y disfrutar de los platillos.
“Me sorprendieron tantas de las recetas, porque si bien eran platillos que conozco y como desde pequeña, nunca supe realmente cuál era su origen”, dice Jessica Rodríguez, gerente de tienda en Virginia. “Solo los conocía como comida española o latina, pero fue estupendo entender de dónde vienen y el contexto de la historia. Así como yo tengo mi propia cultura guatemalteca, ahora puedo apreciarlo en todos los demás países latinos”.
Jessica compartió la receta de tamales de su familia, ya que, según comenta toda sonriente: “¡Es como degustar la Navidad! Es increíble cómo el sabor puede sacar a flote tantos recuerdos de la niñez”.
Pero dejando las bromas a un lado, son los recuerdos asociados con ese sabor lo que le saca las lágrimas que no puede contener al rememorar.
“Recuerdo cuando era niña que mi padre mezclaba la masa mientras mi madre preparaba la carne”, dice Jessica. “Ese tiempo compartido fue muy especial porque era cuando vivíamos con mi padre que ya no está con nosotros. Los tamales eran lo que nos unía, especialmente durante la época navideña. Es el legado que quiero dejar a mis hijos y quiero que ellos también se lo transmitan a futuras generaciones”.
Jeanette quiso compartir la receta de pozole de pollo de su madre, no solo porque le recuerda los sabores de su natal México y los ingredientes que le encantaban de pequeña, sino también por lo que este platillo significa para su familia.
“Uno de mis primeros recuerdos donde disfruto de este platillo es cuando celebramos el día en que mi madre se hizo ciudadana de este país”, explica Jeanette. “Cada vez que preparo pozole o si lo huelo, me trae viejos recuerdos de ese día, siendo niña, sentada a la mesa viendo a mi madre tan orgullosa”.
Cuenta que en ese entonces no entendía la lucha de su madre para llegar hasta ahí. Ahora, al saber lo importante que fue para ella ese momento, el plato se ha convertido en un recordatorio de lo que su madre hizo por ella y sus tres hermanos: “Es hermoso ver ahora a mis hijos y a mi madre cocinar juntos los mismos platillos, así que en realidad me trae grandes recuerdos y me siento tan feliz de que mis hijos puedan vivir esta experiencia y también crear estos recuerdos con mi madre”.
El equipo del proyecto dice que sintió la responsabilidad de capturar esos recuerdos como era debido, y se nota. Carol Franco, gerente de programación sénior en el grupo de consumidores, y Amy Wilson, diseñadora digital, escudriñaron ciento seis páginas con un nivel de producción experto innegable y utilizaron imágenes e historias hermosas para cada receta. Hay incluso un glosario de los ingredientes regionales que no son tan comunes en EE. UU.
“Lo más difícil fue la cantidad de horas de edición que el equipo dedicó al proyecto”, dice Melinda. “Asegurándonos de que todas las medidas fueran uniformes a lo largo de cada página, corregir la gramática y la ortografía, verificar que el formato fuera todo uniforme. La parte más gratificante del proyecto fue escuchar los comentarios de las personas que compartieron sus recetas cuando recibieron su copia impresa. Creo que el producto final superó las expectativas de todos. Es un verdadero ejemplo del trabajo en equipo y el éxito gracias a la colaboración de todos”.
Y la coincidencia del momento solo sirvió para resaltar la importancia de este proyecto y celebrar algo esencial en todos estos platillos hispanos: las historias y las familias detrás de cada uno de ellos. Cuando los organizadores empezaron a seleccionar detenidamente las recetas, la pandemia estaba en su punto crítico, cuando la mayoría de las familias que tradicionalmente se juntan para preparar estos platillos en los días festivos, y los comparten en una misma mesa, repentinamente se vieron obligadas a distanciarse por cuidado y seguridad.
Saber que este año durante el Mes de la Herencia Hispana tantas cocinas volverán a estar tan animadas, y que se disfrutarán los aromas y los sabores de estas deliciosas recetas con tanto sabor y recuerdos, es algo que todas las personas que han participado del proyecto aprecian más que nunca.
“Nosotros de verdad demostramos mucho afecto a través de la comida”, explica Jeanette. “Ese es nuestro lenguaje de amor”.
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¿Todavía tienes hambre? Pues, ¡estás de suerte! También para celebrar el Mes de la Herencia Hispana, T-Mobile le dará la bienvenida a Aarón Sánchez, chef galardonado, autor y filántropo, como su próximo orador invitado para su serie interna “Aportes de pioneros” para charlar sobre la carrera culinaria de Aarón, su pasión por preservar el legado de su familia a través de la comida, su alianza y lo que está haciendo para apoyar a los chefs y líderes latinxs del futuro. Está pendiente de un breve resumen del evento.

